Introducción: qué es ideología?
El concepto "ideología" ha tenido y tiene, sin duda, disparidad de significados. Es un concepto polisémico, aunque habitualmente utilizamos este término como sinónimo de "preferencia política". La ideología suelo identificarse con la tendencia izquierdista, derechista o centrista de una persona, grupo o institución, tomando como referencia el significado acuñado por la Asamblea Nacional francesa en el siglo XVIII. Pero, a pesar de esta acepción frecuente, la ideología es propiamente, tal como aparece en el diccionario de la RAE, el conjunto de ideas fundamentales de una época, de una persona o colectividad, o de un movimiento cultural, religioso o político. Ideas fundamentales, principios rectores y orientadores, valores o cualidades que se consideran deseables y estimables, hasta que se pretende conseguir ... todo esto es, en el pleno sentido de la palabra, "ideología".
Una acepción también ancha es la usada por K. Marx al escribir La ideología Alemania: ideología es el conjunto de ideas de una sociedad, los "productos de la conciencia" que comprenden el arte, la religión, la filosofía, el derecho, la política, etc. Es sabido que Marx empleaba el concepto ideología en sentido más bien peyorativo, desde la sospecha permanente del poder alienante y de dominación de ésta, de su poder para oscurecer la verdadera esencia del ser humano, una esencia que por definición es social, productiva y creativa. La ideología de las sociedades, a lo largo de la historia, ha justificado y garantizado un sistema de explotación material por parte de una clase dominante (los patricios, los nobles, los burgueses) hacia una clase dominada (los esclavos, los siervos, los proletarios), por lo que la ideología ha sido a lo largo de los tiempos un poder al servicio del poder, un recurso de los poderosos manipulado y hecho para manipular.
La cuestión central que ahora quiero plantear, hecho un breve repaso semántico, es la del papel de la ideología en un medio de comunicación como la radio, específicamente la radio digital. Asimismo, hay que hablar, al revés, del papel de la radio digital en la construcción ideológica de una sociedad. Por tanto, la primera tarea será esclarecer cuál es el significado de ideología cuando referimos a la radio: lo que quiero decir al afirmar que la radio está directamente implicada con la ideología, que la radio se mueve entre la tecnología y la ideología?
La implicación ideológica de la radio
Con cierta frecuencia escuchamos, a modo de imperativo, la necesidad de que un medio de comunicación renuncie a la ideología, se aleje de ella como si fuera una peste. Se ha entendido como deber ineludible del profesional de la comunicación la persecución de la objetividad al margen absolutamente de cualquier rastro de ideología. Así, el profesional de la radio, dicen, debe ser neutral: no debe implicarse ideológicamente en el sentido de no servir a los propósitos de ningún partido político. Aquí se utiliza el concepto "ideología" en el primero y más común de los sentidos.
La máxima de la neutralidad ideológica es una máxima, sin duda bienintencionada, que me recuerda pero en las declaraciones elevadas y un tanto surrealistas de un alcalde que juraba y perjurando que él no hacía política. En época más lejana y en una escena menos cómica, también afirmaba Franco que él no se dedicaba a la política, sino simplemente al buen gobierno, la salvación nacional. Las ideologías políticas han sido con mucha asiduidad identificadas con una perversión superficial y accesoria de la recta, verdadera y única forma de gobernar, prejuicio que los occidentales le debamos a pensadores como Platón.
En efecto, para Platón el hecho de que en una democracia se defendieron diferentes ideologías o planes de gobierno era una perversión de lo que deberían hacer los políticos de verdad, es decir, entrenarse en la dialéctica para conocer la verdadera esencia del bien y de la justicia al margen de las opiniones del pueblo. La democracia era, por tanto, un sistema político insuficiente y susceptible de corrupciones y manipulaciones. La actual idea de neutralidad en los medios de comunicación tiene un sabor platónico en suponer que sólo los políticos sabios pueden hacer política, no el pueblo ni los que transmiten ideas al pueblo. En el fondo, ser neutral como profesional de la comunicación sólo es posible en parte cuando se sobreentiende que el pueblo ni puede ni debe recibir información política para que esto no es ocupación ni preocupación adecuada para él. Ser neutral es un objetivo en parte coherente con una concepción platónica de la política, reservada a los iluminados (los expertos, los salvapatrias, los sabios y excelentes gobernantes).
La radio, de acuerdo con la máxima de la neutralidad, tampoco deberá servir a ninguna causa ideológica, es decir, a ningún interés que no sea propiamente el de la nación, la sociedad como un todo o el poder que bien representa. Desde aquí, hay que evitar la acción e influencia de los políticos profesionales en una democracia, que sólo buscan el interés particular escondidos tras un discurso florido alrededor del bien general. La buena radio debe servir al interés general, a la verdad incuestionable, y por tanto no se debe ensuciar con particularismos contaminadores.
La tesis que aquí defiendo es que, pese a su esfuerzo de purificación, la radio no puede eludir su carga ideológica y en muchos sentidos no se requiere que lo haga. ¿Por qué en la radio está tan "infiltrada" la ideología? En mi respuesta trataré el concepto de ideología tanto en un sentido amplio (el sentido académico y el marxista) como en un sentido restringido (político). Estos son, en resumen, los argumentos a favor de la intromisión de la ideología en la radio digital:
En primer lugar, la radio digital es una forma de comunicación nueva pero que se basa en un formato comunicativo tradicional. El hecho de que llegue vía Internet a lugares antes impensables posibilita una mayor difusión de un discurso elaborado para las masas, o mejor, para un público deseablemente elevado de oyentes que recibe informaciones, ideas, valores y orientaciones de todo tipo. Y todo esto ya es ideología en sentido amplio: en la radio encontramos exhortaciones comerciales, informaciones que previamente han sido seleccionadas y que presuponen una idea de lo que es noticiable, interesante, notable... También con el entretenimiento la radio transmite ideas y valores generales de lo que significa vida buena, vida digna de ser vivida y disfrutada. Y así, al comunicar este tipo de discurso, la radio digital es capaz de llegar a un mayor número de personas que seleccionan la emisora y reciben así ideas y acciones consideradas estimables en una sociedad. La radio consolida un discurso de lo que es digno de ser pensado y admirado en la sociedad o en una parte de ella. Inevitablemente la radio digital, como extensión técnica de la radio convencional, está implicada en la ideología entendida en un sentido general y amplio.
En segundo lugar, la radio digital constituye una tecnología implicada en la construcción de un nuevo mundo intercomunicado, un mundo-ret formado por numerosas sociedades-rinde (como las denomina Castells) conectadas entre sí y que por propia dinámica, es decir, estructuralmente, son cada vez más impermeables a formas tradicionales y cerradas de vida, a la conservación de patrones rígidos y jerarquías sociopolíticas verticales y tiránicas. La radio digital, per se, por su propio formato que potencia las voces de la radio tradicional rompiéndose hay barreras, es un elemento del que podríamos llamar, siguiendo de nuevo en Castell, tecnología de la libertad, ya que disuelve los modelos comunicativos autoritarios de una sola dirección. Así pues, la radio digital contribuye al asentamiento de una ideología de la libertad cívica (los ciudadanos tienen más posibilidad de elegir emisores radiofónicos por lejos que estén) y social (la sociedad ve ampliada su tendencia a la multiplicidad de discursos).
En tercer lugar, sin embargo, la radio digital se nutre, como la tradicional, de subvenciones públicas o de aportaciones privadas vía publicidad comercial. De esta manera, la radio digital no puede eludir su papel ideológico, en sentido marxista, al servicio de unos poderes económicos y políticos que tratan con mayor o menor sutileza de mantener su status y de perpetuar unos intereses y las desigualdades sociales a ellos vinculadas. La ideología vinculada a la radio digital comercial sería indefectiblemente una ideología burguesa que, como la educación, pretende consolidar unos intereses de clase, sobre todo la clase acomodada, dirigente o dominante, aunque también deja espacios minoritarios en discursos alternativos, dada su no del todo controlable potencialidad comunicativa.
Por último, la radio digital está involucrada en la ideología, entendida ahora en sentido restringido, desde el momento en que sus actores (los realizadores, los productores, los locutores...) no pueden sustraerse a una tendencia política o una orientación ideológica concreta (vinculada a una forma de ver la vida, una manera de entender el hombre y la sociedad, a un modo de entender la buena economía y el buen gobierno, la adecuada redistribución de la riqueza...). Ahora bien, ante esto no hay que caer en la falta de transparencia, sino reconocer la propia tendencia sin desatender otras perspectivas y sin caer en un discurso tendencioso.
Las radios digitales (las cadenas o emisoras particulares) asumen unos valores y tienen lógica y evidentemente un ideario como agentes emisores y comunicativos que son. Por lo cual y en sociedades democráticas, las radios deben hacer explícita una profesión de fe ideológica en lugar de ocultarla, aun asumiendo, eso sí, los valores morales fundamentales de una democracia como trasfondo ideológico orientador y oferidor de sentido. La negación a hacer pública su inclinación ideológica (entendiendo ideología en sentido amplio) puede ser la excusa de una emisora en concreto para transmitir soterradament valores de dudoso talante democrático, o para derramar intereses de clase amparada en una falsa idea de la objetividad y la verdad absoluta. Ofrecer públicamente la tendencia, el ideario ideològicopolític, no es necesariamente algo deshonroso, siempre que el trasfondo moral democrático no desaparezca. Es más, será un ejercicio de saludable transparencia. No significa lo mismo, sin embargo, mantener una tendencia que fue tendencioso. Hay una delicada pero esencial frontera entre una cosa y otra. El agente tendencioso es aquel que no reconoce más tendencia que la suya, ni más verdad que la que destila sus mensajes. Por lo tanto, oculta datos, desinforma, escucha y selecciona sólo lo que previamente se ajusta a su ideario político o de partido, es ciego para los puntos de vista que no confirman la ideología asumida, etc. El tendencioso (tanto emisor como receptor) no se siente demasiado cómodo en un régimen de pluralidad, ni la entiende; su perfil profesional o personal es propenso a actitudes de tipo fanático o dogmático, en un deseo más o menos confesable de volver al discurso único, el suyo, cosa por otra parte imposible dado el espíritu radicalmente heterogéneo que late en las venas de la tecnología radiofónica digital.
Conclusión: radio digital e ideología de la libertad
Uno de los alegatos de este breve escrito es el de insistir en el carácter ideológico de la radio digital en los diferentes sentidos del término ideología. Pero si nos centramos en un sentido restringido, la radio digital puede optar por modos tendenciosos y de contaminación informativa o por el contrario optar por el modelo de la imparcialidad, la transparencia y la veracidad de todo y profundizado en los fundamentos ideológicos de una sociedad democrática al nivel de un Estado de Derecho plural y maduro. Sólo así la radio digital cumplirá su potencialidad estructural como tecnología de la libertad que es.